Hoy me he despertado con una sensación rara pegada al estómago, un ambiente de irrealidad flotaba en el ambiente, algo extraño que se confundía con el calor sofocante de Madrid. Intenté incorporarme, pero algo me impedía moverme.
Tenía demasiadas cosas que hacer para quedarme ahí sin hacer nada, aunque ese mismo sentimiento de semi culpa hizo renacer la creciente desesperanza que me producía mi vida. Cualquier persona estaría encantada en mi situación, no vivo como una princesa, pero tengo todo lo que necesito, pero aún así siempre he sabido que mi lugar no es este, que esta no es la realidad, pero no, no hay que seguir por ese camino, hay que despertarse, ducharse, tomar un desayuno sano, limpiar, hacer la compra, preparar la comida, ir a trabajar, y así hasta que nuestra limitada existencia se extinga.
Con estos pensamientos en la cabeza, hice un último esfuerzo y entonces ocurrió, al principio no sabía como, pero pasó. Seguía tumbada, pero al mismo tiempo me vi levantarme, ir al armario, elegir la ropa que quería ponerme, y meterme en la ducha. Entonces escuche como se abría el grifo del agua y el sonido de la radio inundó la casa. Estaba como extasiada, ¿cómo era posible?, yo seguía en la cama... me toqué un brazo, sí estaba ahí, no era un sueño.
Me incorporé y fui hasta el espejo de la entrada, me vi reflejada, como siempre, con el camisón de verano. No podía razonar lo que estaba pasando, me puse unos pantalones que estaban encima de una silla, unas zapatillas y abrí la puerta... me dio un vuelco el corazón, pero entonces, por fin, entendí, era libre....

