Diarios desde México, parte 1
Tras un viaje insufrible de 11 horas desde Madrid a Ciudad de México, y tras numerosos cambios de asientos (aunque lo hiciesen con muy buena fe) y horas de insomnio conseguí llegar al aeropuerto internacional de México DF, donde me entró una especie de morriña por Japón, paseando entre tanta gente con mascarilla (o tapabocas como se dice aquí). Además, se notaba la intranquilidad en el aire, con miradas acusadoras cuando alguien no podía evitar toser...
Por fin, logramos encontrar nuestras maletas y el billete a Acapulco (no se sabe por que razón no nos pusieron en conexión el vuelo) y los 40 minutos aproximadamente que duró el vuelo, más el retraso que ocasionó que tardamos un tiempo indefinido en salir del aeropuerto de ciudad de México, me lo pasé en una especie de duermevela sólo interrumpida por ocasionales vistazos a mi libro, Todo bajo el cielo, de Matilde Asensi, y que recomiendo a todo el mundo, especialmente si realiza viajes largos o simplemente le apetece leer un buen libro y conocer algo de la cultura china, además de un magnifico retrato del Shangai de los años 20 a través de los ojos de una pintora española afincada en París.
Aun así, las vistas de la Bahía de Acapulco desde mi terraza en la planta 17 del Crown Palace Hotel, a pesar del calor sofocante, merecen la pena. Por el momento he visto poco, sólo del aeropuerto al hotel y del hotel al centro del convecciones, donde ya he tenido una entrevista con uno de los responsables de la aerolínea Mexicana. Ahora me encuentro en el Centro de Prensa, aprovechando un ratito antes de la inauguración de la feria de turismo Tianguis.
Bueno, por el momento no me queda mucho más que decir, ya que no quiero entrar en detalles de la tortura de vuelo y de las aventuras y desventuras de otros compañeros periodistas que no están tan contentos como yo, esperemos que sólo por el momento...


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